A veces no tienes otra opción. Supera tus miedos

05.12.2013 00:39

 

¿Qué es el miedo?

 

    El miedo es una respuesta adaptativa ante un estímulo adverso, es decir, respondemos de una manera adaptativa para protegernos cuando estamos ante una situación de peligro. Explicado de esta manera, podemos llegar a la conclusión de que el miedo es algo bueno, ya que gracias a la respuesta automática que se presenta en esas situaciones podemos seguir vivos o nos libramos del dolor.

    Hasta aquí, el miedo es una característica más de nuestra personalidad que debemos cuidar, pero siempre hay un límite para todo. Tenemos que saber dónde está la línea de lo normal o patológico, tanto para el miedo como para otras muchas características que poseemos.

    ¿Y esto cómo lo podemos saber? Tenemos que valorar algunos aspectos para saber si nuestro miedo a cierto objeto, situaciones, personas es normal o ya es de una intensidad mucho más fuerte de la considerada normal para el ser humano.

    Tenemos que evaluar los distintos ámbitos de la vida de la persona, tanto familiar, social como laboral y personal. El límite para saber si ese miedo ya no es bueno, es si nos afecta de una manera negativa a alguno de los ámbitos nombrados y que nos puede limitar para desarrollarnos como personas en una sociedad.

    Si sentimos que ese miedo nos está limitando a actuar de cierta manera en ciertas situaciones, si nos crea ansiedad, nos bloquea, sudamos, sentimos intranquilidad, fatiga, dolor de cabeza, nos crea preocupaciones por si aparece ese objeto, persona o situación temida en cualquier momento de nuestra vida, estamos quizás ante un miedo patológico.

    Cuando sentimos algunos de estos síntomas de manera persistente y recurrente podríamos considerar que posiblemente nos esté perjudicando. 

Nos podemos encontrar con distintos miedos patológicos, como son;

  • pánico o trastorno de angustia, 
  • fobia social,
  • fobia específica,
  • fobia tras un suceso trágico,
  • entre otros...

    Tendríamos que tener en cuenta cuando aparece estos síntomas y de que manera se va presentando con el paso del tiempo, a veces solo ocurre una vez pero si aparecen con continuidad y en ciertas situaciones, podríamos diagnosticar con seguridad la causa de ello.

    Seguramente las personas que tenéis miedos patológicos o fobias, sabéis la causa o a que son debidas, pero posiblemente no sabéis que hacer cuando aparece o cómo solucionarlas. En este caso lo adecuado sería comunicárselo a un profesional para que os traten en persona ya que seguro que tiene solución con ciertas técnicas (aproximaciones sucesivas, terapia cognitivo-conductual, etc.).

 

    Tras diagnosticar una posible fobia, el sentimiento de incontrolabilidad es muy grande ya que pensamos que está fuera de nuestro alcance y que es nuestro cuerpo el que manda en ese momento. La verdad que al principio y si no está tratada es así, dejamos de tener control sobre nuestro cuerpo y dejamos que las emociones fluyan de manera irracional.

    Esto es porque no sabemos cómo reaccionar y pensamos que nos va a pasar algo malo al presenciar la situación de angustia, dejamos que suceso y ya está. Pero podemos ganar control absoluto, perder el miedo con un simple paso, buscar ayuda. 

 

    Los miedos que conllevan una gran intensidad sería adecuado tratarlos en terapia o en un espacio controlado por alguien experto, pero si nos encontramos con el típico miedo de no sé que hacer, no sé cómo hacerlo, no sé qué pasará si hago esto o me siento incapaz de dar el paso porque no sé si voy a estropearlo, estos miedos, podemos solucionarlos nosotros con un simple gestos. En este párrafo tocamos un poco la AUTOESTIMA, la cuál trataremos más adelante en otros apartados.

 

    En el video podemos ver cómo la chica, desde pequeña, había dado un paso hacia atrás cuando se acercaba algo que no conocía, o cuando nos encontramos con una situación incómoda. Estamos acostumbrados a acomodarnos y a sufrir lentamente poco a poco, si tenemos miedo pues vale... cómo solo me pasa de vez en cuando pues vivo con ello y el hecho de pensar que tenemos que pasarlo mal para superarlo, ese sentimiento nos provoca la misma sensación que la situación a la que tenemos y de nuevo nos dejamos llevar y que pase lo que sea.

 

    Cuando tenemos que atrevernos a dar un paso, a decir lo que pensamos, a mostrarnos antes la sociedad tal y cómo somos, a hacer algo sin pensar qué pensarán los demás, a caminar con la espalda erguida sin valorarte negativamente antes los demás..., todas estas situaciones se superan no pensando tanto en las consecuencias, no centrándonos tanto en las sensaciones negativas que solo van a durar unos segundos. A veces tenemos que ser más impulsivos ante los miedos. Normalmente, por ejemplo, las personas que tienen fobia social, son personas introvertidas, tímidas por lo que también podríamos tratar las habilidades sociales de esta persona. Una vez localizado el problema, la solución está mucho más cerca, y todo depende de un solo paso más.

 

Motívate a dar un paso más, detrás de todo no hay nada malo, solo es una pequeña línea.

 

Una vez me dijeron que si te ponías delante de un espejo, y repetías delante de él  "Yo puedo, yo quiero" conseguías motivarte muchísimo más que si solo dejabas que pasará por tu mente. Yo lo hice, y funcionó. No seas menos...