He conseguido mi sueño, pero... sigo sintiendo un vacío ¿qué me pasa?

07.08.2014 15:03

Por Patricia Gómez Moyano. Psicóloga

    Siempre tenemos algo en mente que queremos conseguir aunque creamos que no. Aunque sea la más mínima tontería, a menudo estamos buscando cosas que hacer para sentirnos mejor.
Comprar unas nuevas cortinas para el salón, cambiar de peinado, sacar el carnet de conducir, leer un nuevo libro, entre otros muchos.
    La sociedad en la que nos encontramos está en un continuo cambio, cosa que es buena pero a la rapidez en la que se está dando, ya no es tan bueno. La búsqueda de nuevas sensaciones es una característica que nos define a muchos de nosotros. Necesitamos sentir cosas nuevas porque lo rutinario ya nos aburre y ello, puede llevarnos incluso a situaciones peligrosas.

Cruce de caminos
 

Como la teoría siempre es tan fantástica y lo que nos importa es la práctica os voy a contar una pequeña historia de la que iremos sacando diferentes conclusiones, saca tú la tuya.


“Marta y Pedro, acaban de ser padres y de comprarse una casa. Estaban muy ilusionados porque comenzaban una nueva vida. Hacía poco que acababan de tener una hija y estaban muy felices. Ahora era el momento de empezar una nueva vida.
Marta era abogada, siempre había soñado con llegar lejos y poder cambiar las injusticias del mundo, se había marcadounos objetivos que había conseguido con mucho sacrificio. Pedro también había estudiado duro para poder tener un buen puesto de trabajo, era Ingeniero Informático y gracias a él la casa tendría todas las últimas novedades del mercado en tecnología, como internet, móviles, etc.
Su hija Sara solo tenía 4 años y se dedicada a jugar y poco más. Era un momento muy importante para todos, todo parecía que era perfecto y se sentían felices. Marta poco a poco con el paso del tiempo, fue ganándose a sus clientes por lo que le salió mucho más trabajo incluso fuera de España, por lo que tenía que viajar mucho, a consecuencia de ello estaba mucho tiempo fuera de casa.
Pedro, que casi no salía de su habitación, todo el día liado con las facturas, con las instalaciones de la casa, preocupado a cada momento por tener lo mejor del mercado informático en su casa, apenas tenía tiempo para jugar con su hija Sara. Ésta siempre solía decir, estoy aburrida Papá, a lo que él le contestaba… “ahí tienes la tablet que te compré hace una semana, juega con ella”.
Ahora es cuando pregunto, ¿eso es verdaderamente lo más importante? ¿Es a lo qué queremos llegar? Tienen una vida acomodada, dinero, buenos coches, ropa de marca, muchos juguetes para su hija Sara, pero… y ¿ahora qué? ¿Qué sería lo que de verdad le reclamaba Sara a su padre cuando le decía que estaba aburrida?
Antes había otro tipo de valores pero ahora, no importa lo que sintamos si por el contrario tengo el mejor móvil, la mejor ropa o el mejor coche. Nos comparamos continuamente con los demás para sentirnos mejor porque realmente tenemos un vacío dentro que no sabemos cómo completar y tenemos miedo de darnos cuenta qué nos pasa realmente.
Hoy en día potenciamos la competitividad y no la Competencia Personal. Hemos perdido unos valores que antes nos hacían felices y ahora los buscamos con la sustitución de algún nuevo artefacto electrónico, pensad cuánto tiempo hace que no veis a un niño jugando con una pelota o una simple bicicleta en la calle el día de reyes, por ejemplo.
No somos conscientes de que crean nuevas tecnologías que nos venden de manera manipulativa para vivir más acomodados cuando realmente nos están complicando la vida a largo plazo, creando así nuevas dependencias, pudiéndose llamar también adicciones en casos extremos.
    

    Es como por ejemplo, cuando tenemos la casa o la habitación súper desordenada, tenemos la cama llena de cosas, de ropa, de libros, un estuche que se nos calló hace un mes con lápices y aún no he recogido, etc. Cuando intentamos buscar algo, sabemos qué está ahí pero no somos capaces de verlo. Nuestra capacidad de atención se ve afectada por tantos estímulos externos, que no es capaz de distinguir y encontrar exactamente lo que nos hace falta. No es lo mismo tener que prestar atención a una sola cosa, que tener varias cosas que hacer.
Si ponemos un orden en nuestra vida, si nos hacemos responsables de menos artilugios modernos, estaremos quitándonos situaciones estresantes en el futuro. De este modo será mucho más fácil encontrar una solución cuando se me dé la ocasión.
Estamos perdiendo el contacto humano y nos estamos convirtiendo en máquinas. Sin emociones, sin risas, sin roces, sin cariño, sólo pensamos que puedo tener para ser mejor, cuando no consiste en eso.
 

    Todo esto nos pasa porque sentimos un vacío que nos sabemos cómo rellenar, y claro es más fácil ir a una tienda y comprar algo que, esforzarte y sacar un rato para pasar en familia o para jugar con tu hijo. Es como, cuando nuestro hijo pequeño llora porque quiere un juguete, tenemos dos opciones; o le compramos el juguete o no. En algunas ocasiones solemos elegir la primera opción, ¿por qué?, porque es más sencillo comprárselo y que deje de llorar a, dejar que aprenda que solo podrá disfrutar de algo cuando sea el momento adecuado y se lo merezca.
Pensad un momento en el último ejemplo, ¿le compramos el juguete a nuestro hijo para que deje de llorar? ¿o para qué nos deje tranquilas o tranquilos? Las dos opciones son erróneas pero la última además, hace referencia a un acto de egoísmo. Le compramos el juguete no por ellos, sino por nosotros, para dejar de escuchar ese llanto y poder estar tranquilos. Si la enseñanza es eso, no quiero pensar a dónde vamos a llegar.
No nos damos cuenta de que la Felicidad está en la Simplicidad de las cosas, mientras menos cosas tenga en mi vida, mientras menos cosas necesite, más feliz viviré ya que tendré menos responsabilidades y en consecuencia, menos problemas que solucionar.
¿Sabéis qué pasa? a día de hoy la palabra Simplicidad es sinónimo de Pobreza. Ser simple significa tener que renunciar a lo que queremos, no viajar, no tener aficiones, no poder disfrutar de distintos hobbies, no tener buen gusto por las cosas, etc…, todo estos conceptos hacen que perdamos el rumbo de lo que es vivir con sencillez pero al mismo tiempo sacando partido a todos los momentos que se nos ofrecen.
Tenemos unos conceptos tan equivocados de la felicidad, que nos encontramos perdidos. ¿Tener una carrera es ser más que un dependiente? Si piensas que sí, vas por el camino equivocado.
 

    La felicidad se halla en el lugar que menos lo esperes, en una sonrisa, en un abrazo, cuando por primera vez aprendiste amontar en bici, esos son los recuerdos que después de 50 años se quedarán en tu mente. Porque os aseguro que cuando pasen los años no te acordarás de aquella tablet de última generación que te regaló tu padre, sino de los momentos que pasó contigo cuando podía haber estado en el ordenador enganchado cuando no era necesario.
Es muy importante, saber dónde está el límite de las cosas, y ese límite ya lo hemos pasado hace varios años.
Nosotros somos los responsables de nuestra propia vida a consecuencia de lo que pensamos y posteriormente hacemos. Es inevitable la influencia de los demás y del contexto, pero si pensaras en ti, antes de… ¿qué pensarán los demás? seguro que más de una vez hubieras hecho otra cosa de la que terminaste haciendo.
Tú eliges; el camino de lo que esperan los demás, lo superficial o de lo que de verdad quieres para ti.
A menudo queremos vivir tantas cosas, conseguir todo lo que nos proponemos, que dejamos a un lado lo que verdaderamente es importante para llegar a ser felices. Si no te va bien, ¿por qué no pruebas a hacer lo contrario? En ocasiones nos empeñamos en conseguir algo con el mismo método, si es así párate un segundo a pensar y dite a ti mismo, ¿qué estás haciendo? Actuamos por impulsos y esos impulsos a veces no nos viene nada bien.
Está claro que debemos tener grandes aspiraciones, pero no olvidarse nunca de lo esencial, es necesario cubrir antes las necesidades básicas para poder tener unos buenos cimientos que aguanten nuestros futuros objetivos o si no, tarde o temprano acabarán por venirse abajo.
Cuando pasen los años te acordarás de esos momentos que pudiste vivir y no aprovechaste por pensar más en lo que dirán los demás a lo que tú tanto deseabas. Aprovecha tu momento, será cuando tú quieras que sea.
Os doy algunos consejos; Intentad tener bien cubierto estos ámbitos.
 

Ámbito familiar

Pasa tiempo con tu pareja.
Juega con tus hijos.
Comparte intereses con tus padres.
Busca apoyo en los más cercanos cuando lo necesites. No esperes que ellos den el paso, quizás no se den cuenta de que te pasa algo.

 

Ámbito personal
Ponte objetivos y haz todo lo que puedas por conseguirlos.
Fomenta tu autoestima, queriéndote cada día cuando te mires al espejo. Arréglate, ponte guapa o guapo. Quiérete un poco más porque tú puedes conseguir lo que quieras. La SEGURIDAD es un factor muy efectivo para poder llegar lejos. Una persona segura de sí misma ya tiene casi el 60% del camino recorrido.
Ten un ratito de placer, un momento de descanso para ti, sin que nadie más interfiera en tu tranquilidad.


Ámbito sentimental
Es necesario que tengas claro que sientes si estás con alguien.
Refuerza de forma positiva tu relación, si la tienes, con apoyo emocional, cariño, afecto, risas…
Si no tienes pareja, ten claro que es lo que te gusta de un hombre o una mujer para poder acertar de lleno. Es importante saber que te gusta para no dejarte llevar porque simplemente necesites estar con alguien.


Ámbito laboral
Tener claro sí te gusta tu trabajo o no, puede repercutir en muchos de los demás ámbitos de tu vida que ya hemos nombrado.
Nos llevamos muchísimas horas trabajando a lo largo del día, y esto define mucho si estamos a gusto con nosotros mismos o no, si nos sentimos realizados o no. Si creemos que hemos llegado a dónde queríamos o no.
No te frustres si tienes una situación que no te gusta, haz una lista de qué puedes hacer para cambiarla y ponte manos a la obra, no es tarde.


Ámbito social
Sal, diviértete.
Disfruta del sol, este proporciona una sustancia que nos hace más felices.
Comparte risas con los tuyos. No te quedes encerrado en casa, podrías estar perdiéndote maravillosos recuerdos.

Estas son algunas de las cosas que deberías hacer para organizarte y comenzar a vivir lo que de verdad es importante.
No desaprovechéis el tiempo, porque al fin y al cabo es lo que intentamos recuperar viviendo tan rápido, y de forma irónica es lo que estamos perdiendo al mismo tiempo.

Un saludo a todos y gracias por dedicarme un ratito de su tiempo. @Psicologa_Patri