¿Tendencias socializadoras o egoístas del Hombre? ¿Competir es bueno? Algunas dudas más...

28.04.2014 15:14

 

     El ser humano debe tener un equilibrio con todos los factores que les rodea, ya sean sociales o individuales. Debemos crecer en los dos campos para poder desarrollarnos como seres humanos, en su totalidad. Necesitamos convivir con los demás, sentir calor, sentirnos comprendidos mientras dialogamos, incluso mientras discutimos. Todos estos factores son necesarios para completar todas las necesidades de nuestro cuerpo. Es muy importante estar en relación con los demás, interactuar y compartir momentos para poder crecer como ser social. Compartir valores es uno de los puntos necesarios para poder vivir en armonía con las personas que tenemos a nuestro alrededor, si sólo nos basáramos en normas propias, individuales, se producirían faltas de respeto y haríamos siempre lo que mejor nos conveniera a nosotros mismos.

      

    Aquí podemos hacer énfasis en la línea que separa lo que está bien y lo que está mal. Cómo siempre se suele decir, todo en exceso es malo. Debemos tener claro dónde está el punto que separa los límites para lo que se puede considerar cualidades, de las que podemos sacar partido para seguir aprendiendo y creciendo de los límites que pueden convertirse en algo obsesivo o patológico.

      

    Lo perfecto sería mantener en equilibrio la socialización y la individualización del hombre, pero sabemos que siempre un lado se decanta más que otro según en la situación en la que nos encontremos. Lo que sí sabemos de cierto es que las dos son necesarias para crecer positivamente, es necesario tanto el roce con las demás personas, seguir las normas que están establecidas por las demás personas para que haya estabilidad en la sociedad, pero también tenemos que tener en cuenta que cada uno de nosotros debemos crecer independientemente de los demás. No podemos depender toda la vida de alguien, de la sociedad o de nuestros padres, por ejemplo.

 

    Debemos crear nuestras propias opiniones, nuestras propias ideas para poder tener una meta en la vida, un objetivo bien claro y conseguirlo a pesar de las ideas de las demás personas o de la sociedad. Claro está que estamos hablando de consecuencias siempre positivas para nosotros mismos o para los demás ya que es muy importante valorar si realmente nuestra decisión propia es beneficiosa o será beneficiosa en algún momento de nuestra vida.

 

    Si todos pensáramos igual en nuestra sociedad, todos haríamos lo mismo y cogeríamos el mismo camino, por eso es importante dentro de lo social tener ideas propias para emprender nuevas ideas que al mismo tiempo pueden ser positivas para los demás. Luchar por lo que uno cree es también un ejemplo a seguir para que los demás aprendan de diferentes maneras y tengan distintas alternativas a la hora de solucionar algún problema.

 

    Que cada uno de nosotros tengamos distintas cualidades, distintas competencias, nos enseña a complementarnos entre nosotros. Lo que nos falta a uno, lo completa el otro y así formamos el conjunto necesario para que todo funcione satisfactoriamente.

Cuando nuestras ideas propias chocan con las ideas de otras personas, cuando no estamos de acuerdo con las opiniones de los demás, debemos entrar en el círculo de la sociedad y seguir las normas de respeto y comprensión, de empatía y de asertividad. Estos son factores que suceden dentro del campo social pero que son causadas por los factores individuales de cada uno.

 

    A veces cuando nos centramos tanto en nuestras cualidades y olvidamos las opiniones de los demás, comenzamos a actuar de forma egoísta y no estamos respetando las normas establecidas en la sociedad para vivir con la mejor calidad de vida posible, es cuando se encuentra la descompensación entre lo establecido normal y lo patológico. Lo patológico es cuando nuestra vida se ve afectada negativamente de alguna forma y nuestras ideas o nuestras decisiones nos causan más problemas que beneficios. Cuando nuestra mente se ve afectada de alguna forma y no actuamos como antes lo hacíamos.

 

    Nuestras propias ideas pueden hacer que nuestros lazos sociales se rompan y perdamos de esa forma la unión con las demás personas. Nos obsesionamos con nuestros problemas únicamente y no interactuamos con los demás preocupándonos de ellos, como ellos posiblemente lo hacen por nosotros. El ser social convive en armonía por la consecuencia de una relación recíproca, recibimos y damos y de esa forma crecemos y nos sentimos cómodos con los demás.

 

    Por lo que perdemos el contacto con los demás, perdemos la valoración de los demás que antes nos hacían y perdemos la autoestima, por ejemplo. Todo es una cadena que provoca el malestar del ser humano y provoca que perdamos las cualidades que tanto cuidábamos antes. Todo al final se cae por no mantener el equilibrio que antes nombrábamos.

 

Esto es un poco el ciclo que sigue todo, el ritmo que debemos respetar para no caer en patologías que puedan afectar negativamente a nuestras vidas. Debemos intentar no caer en ideas rumiantes para no caer en el egoísmo del hombre y seguir siendo un ser social para vivir en plenitud.